Mar 19 2010
A ti, Miguel Delibes
Este es mi pequeño homenaje a Miguel Delibes. El primer contacto que tuve con él, fue un comentario de texto (mi primer comentario de texto) que hice en el Instituto, fue de su libro “El Camino”. Aun recuerdo vagamente al personaje Daniel, el Mochuelo. Después vinieron otros libros y hasta alguna película adaptada de sus libros; en la memoria tengo la impresionante actuación de Francisco Rabal y Alfredo Landa de su obra Los Santos Inocentes. Hoy, con la sensación aun de haber perdido algo muy importante, y gracias a una excepcional amiga, (annette, amante de la literatura y de la vida), he podido reencontrarme con Miguel Delibes y decirle mi último adiós. Un hasta luego, como creo que se debe hacer con estos excepcionales creadores, leyendo un libro suyo.
Mi amiga annette, me recomendó uno que yo no había leído, Señora de Rojo con fondo Gris, me dijo que me gustaría, que ese libro es una exaltación del amor de una persona hacia otra, algo así a como a mí me pasaba con Miguel Delibes; pues bien, una vez leído el libro y haberme emocionado con el (para nada me ha importado demostrar mis sentimientos en público) creo que he podido cumplir mi deseo… Gracias, Miguel.
Si alguien quiere tener el libro (en pdf) que acabo de leer pulsa Aquí y podrás bajarlo a tu Pc.
Que la noche no os confunda.














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tu voz me embriaga, me pierdo en la inmensidad de tus ojos, me siento palidecer, los años pasan pero mi corazón palpita como si fuese mi primer amor. Dedicado alas mujeres, espero te guste, fue improvisado, vamos cosecha mía. un abrazo
Delibes,¿qué puedo decir de él que no se haya dicho en estos días ? ..sé que un día salió a mi encuentro sin esperar mucho de él..y hoy convertido, en un inestimable recurso de belleza sentimental, en tantas ocasiones que necesité una alternativa, a mi frustración por haber nacido sin alas, ..leerlo es hacer que cinco horas, te parezcan un segundo lleno de magia.. como avanzar hacia la orilla en un día de tormenta, o hacer del mar, un espejo plateado con olas de espuma blanca.. es cómo quedarte dormida en la orilla de un río lleno de mariposas violetas.. dejarte bañar por un sol de agosto en una playa desierta; pero sobretodo es, tropezar con alguien en una noche ajena, de un invierno cualquiera y saber que ese instante ha quedado grabado en los muros desnudos de una coraza ajada.. sin pretender ser romántica,así es Delibes, engancha.. igual que tú, camarada barry..
Pero sería una “hereje”..si no dijera que “señora de rojo sobre fondo gris”..ha sido un libro que a mi me habían recomendado.. no, me lo habían regalado en uno de mis cumpleaños.. pero nunca llegué a recibirlo, ni nunca lo quise ver, sé que estaba con dedicatoria, que ya nunca sabré que decía ..sin embargo.. no pude resistirme a comprarlo y leerlo.. y otra vez surgió el flechazo entre nosotros (Delibes y yo) ..me enamoraron esas palabras llenas de amor y orgullo a su mujer, tan difíciles de oír en estos tiempos precipitados hacía el desgaste o la prisa, en estos tiempos de “no pararnos a descubrir la belleza en las cosas más precarias y aparentemente inanes”.. Ella fue el motor de su vida “Una mujer, dijo, que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”..
Adolfo claro que me gusta, vaya si me gusta. Son palabra muy bonitas, y viniendo de ti, suenan sinceras y verdaderas.
un abrazo, amigo.
Que podría decirte, camarada y amiga Thelema, quizás…
Que vi caer la hoja roja en el camino.
Que el mundo en la agonía, jamás justificará la partida
ni aun cuando el hereje devore a todos nuestros
santos inocentes.
Mi señora de rojo sobre fondo gris, tu y yo sabemos
que la sombra del ciprés es alargada, y que como tú bien dices
cinco horas con Mario no llegan ni a cinco minutos.
No olvides las cartas de aquel sexagenario que te
hablaban, que un día, el príncipe seria destronado,
y que cuando muriera, las ratas devorarían su mortaja.
Y por último, camarada thelema, yo, jamás olvidare
aquella noche mágica, donde tres pájaros de cuentas nos
contamos tres cuentos ya hoy olvidados.
Así era Delibes y así quiero recordarte… a ti.
Buenas
Feliz verano para todos. Leyendo lo dicho por Thelema, recordaba un pasaje de “El diario de Adán y Eva”, de M. Twain. Adán en la tumba de Eva puso el siguiente epitafio:
ALLÁ DONDE ESTUVIERA ELLA ESTABA EL PARAISO.
No se puede definir mejor unos sentimientos.