Mar 05 2010

Asuntos Vaginales

Publicado por Elvis Francisco a las 7:15 pm en Aportaciones al blog


Como todo varón y no queriendo presumir especialmente por ello, siempre he dedicado gran parte de mis pensamientos e intereses hacia el bello sexo. Así, desde que en mi tierna infancia procedieran a intentar inculcarme los rudimentos de lo que, en un colegio católico pasaba por ser “educación sexual” las dudas no dejaron de acumularse en mi cabeza.

Como es obvio al acto sexual como tal no se le dedicaba mucho tiempo, (de hecho ninguno), por lo que se procedía a ir al grano de la cuestión dividiéndola para su mayor comprensión en dos apasionantes temas; primero, como los espermatozoides ascienden hasta fecundar a esa enorme célula conocida como el óvulo y segundo, como todo lo que sube tiene que bajar, el crecimiento y descenso del feto hasta encontrar su libertad.

La segunda parte no despertaba en mí excesivo interés, consistía básicamente en una gran bola de células que crecía y crecía hasta parecerse a alguien, sin embargo la primera era apasionante, no solo por lo difícil que parecía resultar, sino porque era la única en que podía convertirme en partícipe y co-protagonista necesario.

Como supongo que sabréis esta parte consiste en como se forman esas simpáticas células llamadas espermatozoides, verlas crecer desde pequeñitos hasta que terminan la escuela espermil y ya graduados circulan al cuerpo de la mujer (silencio total sobre como pasaban por supuesto). Entonces es cuando empieza la odisea al depositar una cierta cantidad (muy pequeña, no llega a un vaso) de un líquido blancuzco llamado esperma donde los espermitos  que eran los buenos procedían a moverse hacia un óvulo de tamaño planetario. Por suerte había millones de células reproductoras masculinas, porque las pobres caían por el camino cosa mala. Unas se equivocaban e intentaban fecundar una célula cualquiera que no se dejaba ni a la de tres, (las chicas se me antojaron luego muy parecidas a esas células). Otros aún más despistados intentaban fecundar a un glóbulo blanco con un resultado predecible, muy similar al del macho de la mantis religiosa. Reconozco que eso me inquietó, vale hay millones de espermatozoides, pero también hay millones de glóbulos blancos. Algunas células realmente taradas se equivocaban de camino (¿Cuántos habrá allí abajo?) Otros se morían no se sabe muy bien porqué, entre tanta célula como para hacerles la autopsia.

Pero siempre llegaba el heroico. Ese superespermatozoide, aparentemente igual que los demás que resultaba ser el mejor de la camada, el más rápido, el más listo. (¿Dónde tendrían el cerebro los espermatozoides?). Así era el auténtico milagro de la reproducción humana. Pronto las preguntas se me agolparon en la mente, por ejemplo, ¿y si morían todos los espermatozoides? Si la mujer daba un par de saltos, ¿se caerían todos?, imaginaba a las féminas caminando por la Tierra y dejando tras de sí un reguero de pobres células caídas. Por suerte, insistían había millones, así que cada dos por tres alguna de ellas tenía el honor de convertirse en superespermatozoide..

Las dudas acudían a mi mente en tropel. Si produzco millones de simpáticos espermatozoides, ¿por qué debo permitir que mueran la mayoría? No sería más simple producir directamente el superespermatozoide, uno más grande y potente. ¿Es mejor dejar a la mujer cabeza abajo para fecundarla? A mí me resultaba sumamente incómoda esa posición, ¿les pasaría lo mismo a ellas? O bien la naturaleza en su sabiduría había provocado en las féminas un extraordinario placer en yacer como los murciélagos. ¿Cuál es la capacidad de la vagina en centímetros cúbicos? Piénsenlo como un problema matemático. ¿Con cuántos hombres podrá mantener relaciones una mujer antes de desbordarse si cada hombre sitúa en su vagina una cantidad estándar de esperma?

Otra pregunta que me llenaba de pasmo, ¿estaban las mujeres huecas? El esperma llegaba del exterior, del aire libre, recorría lo que parecía ser un kilométrico camino hasta el óvulo pasando por medio cuerpo femenino, (llegué a temer que anidaran en el cerebro). En ningún momento nuestros amiguitos parecían introducirse bajo la dermis femenina. Entonces, ¿Era el pene la aguja hipodérmica de la naturaleza? Más inquietante aún el óvulo estaba también al aire libre. Con todos los microbios que haya por el mundo. ¿Y los glóbulos blancos?, eran los buenos, redonditos caballeros de blanca armadura como los de la serie “Érase una vez el Cuerpo Humano”. Luchaban contra las infecciones, caían audazmente en combate contra el maligno. ¿Qué hacían esos idiotas comiéndose a los simpáticos espermatozoides? Según aclaraban en el documental era un problema de identificación. ¿Cuántas células tienen una forma tan absurda como la del un espermatozoo? Después de ver eso me replanteé seriamente dejar de jugar con mis amiguitos a ser un glóbulo blanco. No hay nada bueno en ser un héroe tonto.

Si como aseguraban mis doctos tutores, llegaba siempre el mejor de todos los espermatozoides, el más inteligente, rápido, despierto. ¿Cómo es que había tanto idiota en el mundo? ¿Vendría la idiotez del óvulo? Sonaba razonable, a la par que agradable por no ser poseedor de dichas células. Analicémoslo fríamente,  mientras que el espermatozoide lucha contra viento y marea y supera pruebas inimaginables, el óvulo no tenía nada que hacer. Simplemente esperaba y no era un superóvulo. Era uno más. El que le tocaba, no había competido con el resto de los óvulos por nada, estrictamente hablando, solo el factor suerte le había convertido en algo más.

Con los años la fuerza de la naturaleza me forzó a intentar llevar a mis superespermatozoides, y a los normales también, no fecundan, pero están tan revueltos que son difíciles de distinguir, a algún lugar básicamente femenino, terrible destino el de los jóvenes adolescentes, te sientes usado por tu cuerpo como si fueras una oficina postal, en fin, cosas de la vida. Como dijo el poeta, “tres son los caminos al corazón de una mujer”, y de todos, uno en particular parecía especialmente emocionante por no tenerlo yo. La vagina, esa gran cavidad femenina rodeada de labios, infinitamente lubricada, con un simpático portero, el clítoris. Sin embargo, todos los caminos citados estaban celosamente guardados por un cancerbero temible. El cerebro femenino.

En principio sonaba mucho más lógico que fueran las chicas las que me pidieran sexo. Después de todo podían tener varios orgasmos seguidos. ¿Quién podía rechazar algo así? Además si podían tener toda la lujuria que deseasen. ¿Qué más les daba hacerme un favor a mí? Vale no era el más guapo de la clase, diversas pasiones culinarias y una cultura sedentaria me habían convertido en un ser algo gordito. Gordito, pero amable, no destacaría en deportes, más podía situar Djibuti en el mapa sin dudar ni un momento, saber que la capital de Madagascar es Antananarivo, resolver complejos problemas matemáticos de más de dos cifras. ¿Por qué no seducía a ninguno de esos temibles porteros? ¿Por qué no me dejaban franquear todos sus labios?

Antes de proseguir, un pequeño inserto, no quiero que veáis en mí queridos lectores a un ser meramente deseoso de la concupiscencia, por supuesto trataba de lograr satisfacer mis necesidades afectivo-amorosas a la vez que las físico-sexuales, a ser posible con la misma persona por lo del ahorro de tiempo.

Continúo. Tras arduas deliberaciones llegué a pensar que quizás estuviera actuando incorrectamente, debía perseguir yo a las féminas y no esperar pasivo a que ellas vinieran a buscarme. Dicho y hecho procedí a buscarlas, primer paso necesario hacia el sendero vaginal, por desgracia tenía puntos débiles en mi búsqueda, la falta de vehículo me provocaba ausencia de auto  estima, el exceso de timidez me provocaba suma vergüenza y la amplia extensión de mi perímetro abdominal, provocaba rechazo en las féminas, hecho inexplicable pues donde no llegase con mi aparato viril, razonaba, llegaría con mis lorzas. A pesar de ello, me sobrepuse, inspiré, adopté una pose masculina e inicié la búsqueda en el mejor lugar para encontrarlo todo… Las Páginas Amarillas.

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5 comentarios en “Asuntos Vaginales”

  1. Bitacoras.comel 05 Mar 2010 a las 7:18 pm

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Como todo varón y no queriendo presumir especialmente por ello, siempre he dedicado gran parte de mis pensamientos e intereses hacia el bello sexo. Así, desde que en mi tierna infancia procedieran a intentar inculcarme los …..

  2. FRANCISCOel 17 Mar 2010 a las 1:16 pm

    ¿Alguien sabe qué es eso de bitacoras.com?

  3. Barrankasel 17 Mar 2010 a las 8:03 pm

    Hola Francisco… Te cuento bitacoras.com es un posicionador de blogs que usamos aquí, este detecta un post nuevo y automáticamente inserta un comentario en el para, que los que vean el post, y pinchando sobre el enlace activo en la cabecera del comentario, vayan a la pagina de bitacoras.com y ahí voten el post, cuanto mas votos tenga, mas arriba estaremos posicionados y mas importantes seremos, creo que por ahora el único que vota todos los post soy yo, jejejeje… pero eso si, solo puedes votar una sola vez al día por dirección IP.
    Espero haberte sacado de dudas. Un saludo y gracias por tus aportaciones al blog, siempre son bien recibidas.

  4. FRANCISCOel 25 Mar 2010 a las 3:03 pm

    Oye, Barrankas, como nadie opina quizás debería reducir el tamaño del texto. En fin, con lo que me costó discurrir tantos disparates.
    Por cierto ¿Qué te pareció?

  5. jcel 29 May 2010 a las 12:35 am

    k vonita flor me gustaria kitartela

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