Ago
13
2010
“Morir no entra en los planes de la gente, ¿verdad?”
De esta manera preguntaba uno de los personajes de Cormac Mccarthy en la novela “Todos los hermosos caballos”. Ciertamente ni la muerte de las personas amadas ni la de uno mismo tiene cabida en los planes de la gente, a lo sumo, y en caso de mala baba, se piensa solo en la muerte del “enemigo”, de los que son considerados “malos”; y no solo se piensa sino que se desea con ardor.
Quizás a veces se olvide que el nacimiento es el principio mismo de la muerte, el inicio de la cuenta atrás. Cantaba Mecano en uno de sus temas que “los genios no deben morir”. Para gustos los colores, pero creo que la muerte de los genios es la que al final les otorga la inmortalidad.
Se ve a la muerte lejana, como un ocaso que no fuera a llegar y si llega deseamos que no nos encuentre, que pille al vecino, al cercano o al lejano. La ventaja de tenerla incluida en los planes es la posibilidad de despedirse con tiempo, de preparar el adiós.
“Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. Leer mas … »
Feb
18
2010
El reencuentro es la parte dichosa de toda despedida temporal; más aún para los que somos devotos del expectante “hasta luego” y reticentes del palmario “adiós”, ya que en tal caso, por ser éste manifiesto, nuestra despedida es definitiva y no cabe vuelta de hoja. Tan felices son los reencuentros que a uno se le antoja que nunca se ha ido; esta es la ventura del volverse a encontrar.
Hace poco me (re)encontré con alguien a quien hacía tiempo que no veía. Tal vez, más que (re)encuentro fue (re)descubrimiento o la simple confirmación de la alegría ya conocida Creer en lo que no se ve se llama fe. Es esa fe, la que da sentido a muchas cosas en la vida, y es esa confianza la que resume un (re)encuentro en un simple adverbio: SIEMPRE.
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Oct
14
2009
La fragilidad de la memoria hace que los sueños en ocasiones no se recuerden. Otras veces es la dureza de corazón, la comodidad o la pereza las que, como un lastre, frenan e impiden que se lleven a término. Un corazón abúlico es peor que un infarto. El infarto para un corazón vivo, la abulia es incompatible con la vida.
Decía M. Benedetti:
Las caricias de los sueños
que son prodigio y encanto
adolecen de un defecto
no tienen tacto.
¿Será verdad?, ¿De qué color son los sueños? ¿A qué saben? ¿Cómo poder atraparlos sin que se nos escapen entre los dedos como las aguas de un arroyo? ¿Por qué no llevar el tacto y todos los sentidos a los sueños?
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Jun
24
2009
I was lying down on the fresh grass, after a summer storm. I´ve always loved the sweet smell of the wet ground. The sound of the rain chopping on the roof like a drum. I was looking at the sky. I don´t know if the sky is over me or I am over it. I was lying down on the grass remembering the past days together. I was remembering your smile, your blue eyes, the wind playing with your blonde hair, your voice whispering all the words that I always wanted to hear. But things will not be the same again. I am lying on the grass and I don’t think about you. I don’t remember the past days together, either your eyes or your hair. I turn my head to the right and I see me in the sea of your blue eyes, I caress your hair and at that moment I’m whispering to you ……. I love you.
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