Oct 25 2008

El cruce de caminos (III) El Exito.

Publicado por R.B.K. a las 1:20 pm en LilithBlack

Vagué por los caminos el resto del día. Me detuve bajo un roble para comer algo que Colletta me había preparado. Después de comer, por fin me atreví a desenfundar mi guitarra para comprobar si algo había cambiado. Pasé largo rato con mis dedos sobre el mástil sin poder atreverme a tocar. Me sudaban las manos y el corazón me latía deprisa. Un acorde…nada extraño…quizás todo fue una burla, pareció tan real… Perdí el miedo y me arranqué a tocar, nada especial salía de mis dedos ni de mi garganta. Una vez más se habían burlado de mí. Se había convertido en una costumbre, así que no me sentí especialmente más idiota que en otras ocasiones.

Puede que fuera un pusilánime, pero también era tozudo y esa noche como tantas otras fui al viejo granero de Robinsonville  para mendigar que me dejaran tocar una canción o dos. Willie, condescendientemente me invitó a subir al escenario, con una mueca de lástima en su cara, como siempre. Charley Patton miró al techo buscando la paciencia necesaria para soportar mis lamentos desafinados, cogió una botella de bourbon y se instaló en una mesa lo más lejos posible de mí. El bueno de Son House me palmeó la espalda y me dedicó una sonrisa, animándome a subir.

Comencé a entonar la canción que cantaba cuando me sorprendiste en la encrucijada. La gente se removía en sus asientos, escépticos y malhumorados. Algunos se retiraban para aliviar sus vejigas y otros acudían a la barra para buscar con qué llenarlas. Al cabo del tercer o cuarto compás, noté sus miradas clavadas, abrí los ojos y observé más de una boca abierta. En la segunda estrofa mamá Gibbons se levantó de su silla y comenzó a bailar suavemente al ritmo de mi blues, otros muchos la imitaron. Esa noche para mi propio asombro y el de los allí presentes, el viejo granero de Robinsonville fue mío por entero.

Desde entonces ya no paré de tocar en cada honky tonk, en cada granero o en cada calle de todo el delta del Mississippi. Gané algún dinero con esto, el cual invertí en un par de elegantes trajes, un sombrero y un buen par de zapatos. Allí donde iba triunfaba de la mano de mis ahora mentores: Brown, Patton y House,  a los que ya no solo había igualado en talento y maestría, sino que me miraban con la admiración del que se sabe superado. Creo que se sintieron orgullosos de mi ya que creían que ellos me habían forjado y bueno…algo de cierto había  en eso.

Pasado un tiempo el delta se me hizo pequeño y decidí marchar a la capital mundial del blues: Helena, en el estado de Arkansas.

Por allí pululaban todos los bluesmen del sur, desde allí se extendían como tentáculos por todo el país los lamentos heredados de nuestros antepasados esclavos. En Helena cambiábamos impresiones, compartíamos técnicas, componíamos canciones, nos retábamos en duelos guitarreros, deslizando cuellos de botellas rotas sobre las cuerdas. Helena, Arkansas, mi paraíso particular. Al cabo de un tiempo también se me hizo pequeño y quise grabar mi música. Marché a Jackson para buscar a un blanco que solía grabar a negros para luego comerciar con sus maquetas en el norte, otros ya lo habían hecho antes. Con  Speir, así se llamaba, grabé unos cuantos temas. Las canciones le parecieron muy buenas y como no disponía de medios me remitió a un tal Ernie Olie. Con el grabé mi disco de veintinueve canciones, entre una habitación de hotel en San Antonio, Texas y una oficina en Dallas.

Ese disco me dio más prestigio y fama. Me abrió caminos que no esperaba y que conducían a ciudades importantes del norte: Chicago, Detroit, New Jersey, New York e incluso Canadá y allí por donde tocaba, mi música brillaba.

Y así transcurrieron mis años gloriosos, de club en club, de mujer en mujer, de ciudad en ciudad. No estuvo nada mal, no Señor, viví justamente como quería vivir.

(continuará)

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2 comentarios en “El cruce de caminos (III) El Exito.”

  1. Barrankasel 26 Oct 2008 a las 1:27 pm

    Gracias RBK, por esta nueva entrega, jue me tiene enganchado… Por donde saldrá el desenlace, este bluesman promete muchoooooo.

  2. panterabcnel 26 Oct 2008 a las 11:49 pm

    hola a qui una patosa q no se donde escrivir joe mira q me pierdo como el viento entre el olivo el agua entre los rios
    y mi lagrimas entre este bloc de mis amigos que cada dia es como la harena que piso el agua q vevo el viento que respiro asi alimento mi mente entre todos amigos y por eso digo esperando q de una paesia salgo verso y del verso sonrisa y de ella llanto pero para eso esta buestro en canto para leer y soñor en el cuando os venga tristeza y amargura leer nuestros propios pensamientos es como alimentar el alma en besos besos q son recojidos con cariño y umildad por cada uno de nosotros q somos como ñiños esperando leer un buen comentaro o verso bueno ya no aburro mas y tu barran dame un privi a asta qse pierde donde ponerte mis pensamientos

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