Ago 03 2009

El cruce de caminos (Final) La Deuda.

Publicado por R.B.K. a las 9:42 pm en LilithBlack

Esta noche, al venir hacia aquí, sentado en la cuneta del camino, he visto a tu viejo perro flaco, he comprendido que llegó la hora y no me quejaré, ni suplicaré, no intentaré romper el pacto, has cumplido tu parte y me siento satisfecho. Aunque no han sido muchos años, sí que han sido intensos y así lo prefiero yo, antes que una larga vida llena de frustraciones.

Al llegar a “The Three Forks”, el ambiente era denso, todos callaron al entrar yo en el local. Creo que ya se sabía de mis visitas nocturnas a Florette, la esposa de Ralph Forks,   el dueño del tugurio, al cual ya se le escapaban rayos de ira en cada mirada que me dedicaba y ésta noche no me ha quitado ojo. Es extraña la sensación de saber quien será tu verdugo.

Comenzamos a tocar, y a pesar de la tensión que se respiraba entre Ralph, los pocos que estaban al tanto del adulterio y yo, todo parecía normal. De hecho al terminar el primer pase, uno de sus amigos me ofreció una botella de bourbon. La acepté. Sonny Boy me advirtió que no bebiera. Tenía un mal presagio. Le miré con una sonrisa, apuré un trago y me dirigí con la botella hacia la destartalada habitación que hacía las veces de camerino. Ahora necesito un poco de soledad, mientras me trago este veneno que ya empieza a hacerse notar en mis tripas. Por la ventana del camerino veo al perro que me mira mientras descansa sobre sus patas traseras pacientemente.

Me avisan. He de volver a tocar, aunque no me siento nada bien. Me tambaleo hacia el escenario, todos me miran como si estuviese borracho, mientras el dolor se acrecienta en mí estomago y empiezo a verlo todo borroso. Intento rasgar unas notas con mi guitarra, la voz no me sale. La guitarra cae de entre mis brazos con estrepitoso ruido. A duras penas salgo de allí, el fuego sube desde mi vientre a mi cabeza y ya no puedo pensar con claridad. Necesito aire fresco.

Veo al perro que me mira y se pone en pie dirigiéndose hacia un camino oscuro. Voy tras él doblado por el dolor. No sé durante cuanto tiempo podré seguirle, supongo que eso da igual.

Tengo frío, mucho frío. Un torrente de vómito caliente se abre paso por mi garganta. Juraría que aquello oscuro que salió de mí era sangre… nada importa ya, tranquilo.

Me adentro por el camino, creo oír que alguien me llama desde el garito, debe ser Sonny Boy… Me giro y le hago una señal de que todo va bien, (ahora quiero estar solo, amigo). Veo como entra de nuevo y sigo a mi destino por el oscuro camino, retorciéndome.

Tropiezo con algo, caigo rodando por una pequeña loma llena de vegetación, intento levantarme, no puedo, no hay fuerza en mí. Todo mi cuerpo dolorido tiembla violentamente y, extrañamente, ya no siento dolor. Solo al perro lamiéndome la cara. Luego, la nada.

Acabo de despertar, no sé cuanto tiempo he estado dormido, al fin me siento bien. Nada me duele, me siento ligero y me levanto de la fría tierra húmeda. Al incorporarme veo un bulto que ha debido estar debajo de mí todo el rato. ¡Es un muerto!, está hinchado, en descomposición…Tiene los ojos abiertos y una mueca de dolor. Ese traje… ese sombrero que esta caído a su lado, esas facciones aunque desfiguradas las conozco bien… soy yo.

Llevo un buen rato observando mi cadáver y al perro custodiándolo, custodiándome, como siempre, con una paciencia infinita. Es extraña la sensación de verse a uno mismo desde fuera, como si fuera otro, un desconocido cualquiera. Eso me hace entender muchas cosas que cuando estaba en mí no podía ver.

Siento una punzada de ternura y de pena por el muchacho de solo veintisiete años que murió a la vera de uno de esos caminos que solía recorrer, mientras las efervescentes emociones crecían en él pensando en lo que encontraría al final de cada uno de ellos.

Al final de cada camino siempre encontró un pecho maternal que le diera calor y cobijo y un lugar donde hechizar a los lugareños con su música. Y eso mismo fue lo que acabó con él, conmigo. Esos pechos maternales que a menudo eran ajenos y esa miel robada del panal de otra abeja.

A pesar de ser ya un despojo sin vida, aún se me ve con buena estampa.

Oigo pasos, alguien esta revolviendo por la vegetación, el perro huye y se esconde. Al momento veo bajar por la loma a un campesino del lugar, lleva un machete en la mano.

Ve mi cuerpo, no parece que me vea a mí a su lado, porque gira sobre sus pasos  y empieza  a llamar a voces: EEEEEEOOOOOOO!!!… Lo grita con una voz potente en todas direcciones. Al cabo de un rato comienzan a acudir otros hombres: mis amigos. Parecen estar cansados. Se acercan a mi cuerpo con cierta actitud de derrota y sin decir una palabra. Willie lleva una manta vieja, con ella tapa mi cadáver y envía al campesino en busca de la policía.

Cuando al fin acuden, Sonny Boy les explica las circunstancias de mi muerte, los tres días de búsqueda y la sospecha de mi asesinato. El poli se limita a decir: “¿A quien le importa otro negro muerto en el camino?, llevaros esta mierda de aquí.”

Con resignación recogen mi cuerpo y se marchan sin mi alma.

Y aquí estoy, esperando no se qué. Me entretengo tirando ramitas al perro, que ya parece que no me teme. Supongo que tendrás que venir a por mí, o el perro me dirigirá al infierno, no lo sé… Me aburro y tengo sueño. No sabía que los muertos pudieran tener sueño…Me abandono a él.

Estoy soñando que estoy en un campo de césped muy verde. Hay mucha gente aquí, son todos muy raros. Hay blancos y negros mezclados y parece no importarles. Al fondo veo un escenario descomunal lleno de máquinas extrañas. Nunca había visto tanta gente reunida. Tras de mí, alguien comienza a reírse a carcajadas, reconozco esa risa al punto y me giro rápidamente, al fin has venido.

-¿Ha dolido mucho, negro?

-Muchísimo señor, pero es algo que ya me figuraba.- Te respondo mientras evito mirarte directamente a los ojos, no sé como debo de tratarte, aunque tú lo hagas de manera informal. Parece que eres capaz de leerme el pensamiento porque lo siguiente que dijiste,  me dejó aún más helado de lo que ya de por sí estaba.

-Sólo soy el Diablo, negro… déjate de ceremonias conmigo, guárdatelas para Dios, si es que le ves alguna vez, que lo dudo. A él si suele gustarle que os mostréis con cierta  sumisión.- Decías esto, mientras mirabas a tu alrededor, acerando la mirada y con un tono de voz  que denotaba el profundo rencor de hijo repudiado y con el corazón roto.

- Te he traído hasta aquí, porque debes de ver esto, antes de llevarte definitivamente conmigo. Al final resulta que sí tenias talento, esto que vas a presenciar en ningún modo es obra mía, ni de nadie más que tuya. Debes saber que estamos en 1969, Londres… Inglaterra… Europa…

Debiste de darte cuenta de que no estaba entendiendo absolutamente nada porque paraste de hablar y te quedaste mirando mi cara de alucinado con cierta expresión divertida.

-Sí, pequeño Bob, el futuro…veo que no entiendes nada, tú solo limítate a observar.

Y eso es exactamente lo que hago ahora. No sé de donde puede salir éste mar de gente extraña pero sí sé que todos miran hacia el mismo lugar, a aquella extraña estructura, a aquel exagerado escenario lleno de máquinas, donde hay cinco feas y diminutas muchachas blancas ligeritas de ropa, ¡vaya con el futuro! Algunas llevan guitarras raras, sin caja y con una cuerda colgando, su sonido no es menos extraño. De no haberme advertido Legba que esto era el futuro, lo hubiese confundido con el mismo infierno

-Un momento, conozco esas notas… ¡es mi “Love in Vain”!… ¿Cinco mocosas blanquitas tocando mi música?… ¿32 años después?… Demonios, esa mujer que mal canta, con esa voz tan grave y esa cara tan fea me está destrozando la canción… Llévame al infierno de una vez, Legba!

(Diabólica risotada)- Muchacho, veo que no eres muy espabilado… Creo que necesitarás más tiempo para calibrar la importancia que ha tenido esa magia de tus manos. Puede que en un futuro lejano esas “feas chicas blancas” te cuenten “ellos” mismos… (Diabólica risotada)… la importancia de tu blues… ¿Sabes?, ellos también visitaron un cruce de caminos… (Diabólica risotada).

- ¿Eso son hombres?… ¡vaya con el futuro!

A estas alturas, ya  he perdido el miedo y comienzo a marearle a preguntas.

-¿Es verdad que eres el Diablo y NO… un diablo?

-Arghhh!!…Mefistófeles, Belcebú, Lucifer, Satanás, Jaldabaoth, Samael, Legba…y no sé de cuantas maneras más me habréis llamado, todos son uno. Yo.

-…Y eres negro…-dije mezclando a partes iguales, asombro, orgullo y timidez.

(Diabólica risotada)-Este traje es solo para ti, muchacho, y no lo usaré más. Aunque me gusta…tiene cierto estilo…A propósito, esa es otra cosa a la que deberás acostumbrarte, al igual que debes aprender a cambiar tu concepto sobre el espacio y el tiempo, has de acostumbrarte a no ser materia, como ahora, en realidad sólo seremos energía, sin forma, sin color, sin olor, sin sabor y sin tacto. Como si estuviésemos hechos de… nada.

Y así partimos de entre aquella marea humana que a cada paso que dábamos parecía diluirse en sombras, al igual que nosotros mismos. Y por aquella senda oscura marchamos Legba  y yo, caminando. El perro negro y  flaco que menea la cola nos precede, decidido y feliz. Si alguien nos hubiera podido observar, le  hubiese parecido ver a dos amigos marchar en animada charla si no fuera porque a cada paso que dábamos nos íbamos convirtiendo… en nada.

Epílogo:

Cuentan, los que han podido pegar la oreja sobre la puerta del infierno para escuchar los lamentos de los condenados, que desde el 16 de Agosto de 1938, del infierno emanan sonidos del más puro y genuino blues. Dicen que es el Diablo quien toca su guitarra y canta sus lamentos en soledad, echando de menos los días felices antes de caer. Pero nosotros sabemos bien, que es Bob quien canta, y es Bob quien toca, porque desde ese día Bob y el Diablo son uno.

¿Te gustó el post? ¡Compártelo!
  • E-mail this story to a friend!
  • Print this article!
  • Facebook
  • TwitThis
  • del.icio.us
  • Google
  • Meneame
  • Live
  • MySpace
  • Ping.fm

3 comentarios en “El cruce de caminos (Final) La Deuda.”

  1. Bitacoras.comel 03 Ago 2009 a las 9:42 pm

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Esta noche, al venir hacia aquí, sentado en la cuneta del camino, he visto a tu viejo perro flaco, he comprendido que llegó la hora y no me quejaré, ni suplicaré, no intentaré romper el pacto, has cumplido tu parte y me si…

  2. Barrankasel 05 Ago 2009 a las 5:45 pm

    Gracias RBK por regalarnos la ultima entrega de este original y precioso relato, tus seguidores (se que los hay) y este viejo bloggers ya lo esperábamos.
    Un abrazo muy fuerte.

  3. Rbk09el 06 Ago 2009 a las 7:05 pm

    Me gusta comenzar proyectos pero no sé por qué me resisto siempre a terminarlos. Aún así siempre cumplo lo que prometo aunque me tome mi tiempo y a menudo llegue tarde. Gracias por tu paciencia y tus ánimos.
    Un abrazo muy fuerte.

Trackback URI | Comentarios RSS

Escribe un comentario