Dicen que la noche es miedo, y os digo que el día es miedo, es en el donde nadie es capaz de vivir la verdad, de comunicar lo que realmente siente, bien por miedo a ofender o por temor a ser ofendido.
¿Pero que es el miedo a la noche? Aquello que uno piensa y no se atreve a comunicar a su prójimo o el sueño que nunca expondrá a la libertad de la palabra…
Dios, que alegría sentiría si supiera que ese es mi miedo, pues así seria comprendida cuando digo que la noche es mi pasión y la madrugada mi dolor.
Que barata te vendemos y a veces que cara nos resultas. Con que facilidad hablamos de ti sin saber lo que sentimos, como te ignoramos sabiendo que sin ti morimos. Con que facilidad prostituimos tu honor, sin saber a qué manos te ofrecemos. Con que valor te mimamos y defendemos dejando nuestra alma en ti… dormida y paciente a tu abrazo.
Hace unos meses me pasaron una presentación en power point (pps), que creo recordar se titulaba el tren de la vida. En ella el autor comparaba la vida de cada cual con el trayecto de un ferrocarril. Si bien hubiera preferido citar los párrafos que más me llamaron la atención al no ser posible al enviarlo a la papelera -mea culpa- escrito esta versión libre sin ánimo de plagio, ya que solo sea por economía ahorro tiempo diciendo mis propias sandeces que copiando tarde y mal las genialidades de terceros.