Mar 28 2008
Querida X

Querida X
Hacía un par de semanas que no te veía. Me enteré por amigas comunes que te habías ido de vacaciones. Dichosa tú que puedes hacerlo. Me alegro por tus días de sol y mar, pero más aún lo hago por tu regreso. ¡El tiempo pasa tan lento y fugaz a la vez¡. Para ti unos días de vacaciones, tal vez hayan sido solo un puñado mal contado de horas, para mí una interminable sucesión de jornadas inacabables.
Pero pasaron esos días y estás de regreso, y con bien. Solo eso me importa. Ha llovido tanto desde aquél primer encuentro. ¿Recuerdas? Llovía a mares en una ciudad, que no era la tuya, y estabas pérdida. ¿Te encontré? o ¿nos encontramos?. Más bien me encontraste, desde entonces, a pesar de mis despistes, nunca he estado perdido. Siempre me he negado a creer en las casualidades y si en las causalidades. En mi vida tú eres su causa; pero eso ahora es lo de menos. Además ya sabes que lo de ponerme sentimental no me sale.
Estás presente desde entonces y así seguirá siendo. No me he olvidado de ninguno de los momentos vividos juntos. Pero siempre me recreo en dos, quizás sea la edad o tal vez el estar senil.
Te recuerdo sentada en la dársena de la estación esperándome. Yo, muy pícaro, adelanté mi hora de llegada para sorprenderte. Estabas tan guapa como lo estabas hoy sentada en el parque. La misma sonrisa, los mismos ojos y la misma dulzura en tus gestos. Y en ambos casos yo oculto en un rincón contemplándote. En el ayer buscabas descubrir en cada autobús que llegaba al pasajero que esperabas, en el presente repartiendo guiños, mohines y arrumacos a los niños que te rodeaban en el parque.
Cuando nos abandona quien queremos, da igual el tipo de amor o querencia que le profesemos, le llames amigo, hermano, vecino, padre o amante, ya sea de modo temporal (unas vacaciones, un enfado…) o definitivamente (y hay pérdidas definitivas peores que la muerte) siempre he creído que nos morimos un poco. ¡Dios mío, que solos se quedan los muertos ¡. Decía Bécquer, yo estoy convencido de lo contrario. Son los vivos los que se quedan desamparados. Cuando alguien se nos va dejamos de existir para esa persona. Hace ya muchos lustros que yo dejé de existir para ti.
Ese es el segundo momento que está a cada rato presente en mi mente. Un día dijiste adiós. Y el adiós ha sido definitivo. Me marché de la ciudad, tu ciudad, a la que aquél autobús que esperabas me llevó. Cambie de aires, de trabajo, de forma de vestir. Pero a ti he sido incapaz de sustituirte por nadie.
Así pasaron años, muchos lustros grasos de días y magros de sentimiento. Y de repente un día me vi sentado en un parque recreándome en una sonrisa, que era la tuya, en unos ojos que eran los que siempre he querido y en esa dulzura de gestos, que eres tú. Es cierto, sucedió otra causalidad. Y a esa otra más: ya no me reconocías. Me han cambiando tanto los años que ni yo sé quien soy. En verdad, no me habría gustado que me reconocieras. A estas edades sonrojarse no es plato de gusto. Además, yo solo soy pasado.
Hoy como aquélla vez que dejándolo todo fui detrás de ti, es decir, abandonando lo que tenía fui detrás de TODO, cada mañana me escapo de la Residencia, para a hurtadillas verte disfrutar de tus nietos.
Todo ha cambiado, pero el sentimiento permanece. En cualquier caso, esto no es una carta solo son sentimientos garabateados en una cuartilla que morirá en el contenedor de reciclaje.
Hasta mañana mi amor, nos vemos en el parque.
Un beso














Sabes que te digo… que no te digo na, por que me repito mas que el asadillo y el pisto,… Manchegos por supuesto.
Amigo Lope, sencillamente Tu.
que tonto sur…lo que dejo perder, total por no arriesgar .Siempre volvemos al pasado cuando esta sin terminar , cuando nos falto disfrutarlo mas…cuando nos falto robar tiempo al tiempo ….cuando no nos rebaozamos lo suficiente para prendarnos de el , cuando no seducinos la emocion.Solo queda mirar lo que pudo ser……sordooooooooooooooooo…..
Me recuerda a la canción de Penélope, que sentada en el banco y esperaba a que su amor volviera, y cuando volvió no lo reconoció….. y dejas pasar oportunidades en tu vida recordando a alguien que existió en un momento de tu vida y que se le idealizó tanto que su vida se llenó de recuerdos de momentos vividos junto a él. Cuando una persona se va por voluntad propia es mejor dejarla partir sin pedirla explicaciones, jamás hay que retener a nadie a tu lado, todo sentimiento hay compartirlo y sino es correspondido es mejor dejarlo partir. Cuando has perdido a alguien a quien has amado con todo tu corazón y se ha ido para siempre tienes el periodo de duelo que para muchas personas dura toda la vida y para otras con su recuerdo siguen pesando que estan vivos en ti si jamás los dejas recordar, el amor que se siente por un padre que dejó este mundo es tan intenso que duele tanto que el corazón no se podrá reponer jamás, solo el tiempo podrá mitigarlo.
Iré al parque para recordar los momentos en los que compartí con él y sonreiré por el amor que me infundó y los valores que me inculcó en mi.