Oct 25 2008
Tus Ojos, Bette Davis
Siempre me impresionaron las miradas. Como amante del cine, disfruto viendo como se adornan sus protagonistas. Sus expresiones… arqueo de cejas, ojos entreabiertos, miradas picaronas, insinuantes, de felicidad, de tristeza.
Cuantos matices reflejados en cada rostro, cuanto de dificultad tenían que superar los directores para hacer emerger de cada actor y actriz lo genial de ellos y hacer inolvidable ese primer plano.
Un día, apareciste tú, así, sin más, de la nada, amaneciste en el cine, interpretabas “Cautivo del deseo”, Dios como te odie… como se puede transmitir tanta maldad, llegar a ser tan retorcida, Betty, - puedo llamarte Betty, verdad - viendo aquel drama, algo me llamo la atención… tus ojos… si, parte esencial de ti misma, donde tu cuerpo, es una rémora que se alimenta y sobrevive en ellos.
Después, muchos fueron los momentos que el alma desbordada por tus ojos, me hicieron sentir en cada uno de tus personajes.
Tus triunfos en “Peligrosa” y “Jezabel” te llevaron a lo más alto del reconocimiento mundial, pero tus ojos Betty, tus ojos… Esos que tan bien supieron mostrar la parte oscura del alma humana, me hicieron entregarme a ti, soñar contigo y hasta bailar contigo. Con el tiempo y a medida que mis posibilidades y los ciclos de la “dos” me permitían ir devorando tus películas, te fui descubriendo, de tu juventud a tu madurez, desde tu grandeza a la inmensidad de tu arte, pero siempre tus ojos, si Betty, tus ojos me tienen, aun hoy día, obsesionado.
Mi admiración crecía, descubría nuevas sensaciones, cuando tus ojos miraban con odio, odiabas más que nadie, cuando miraban con amor, amabas más que nadie, cuando tu mirada era picarona, eras mas picara que nadie y si denotaban alegría, eras la más feliz; y cuando pensaba que lo tenía todo de ti… tus manos, para mi fueron la culminación, magia, poesía e instrumentos indiscutibles en tu arte. Tus manos, acompañadas siempre de un cigarrillo - hoy día, irías a la hoguera - que hábilmente llevabas a tus labios, recuerdo como si fuera hoy, tu imagen con un cigarrillo en los labios y la mirada ausente…
Cuando recogiste el Premio Donostia, en el festival de San Sebastián, me emocioné… sentí un cosquilleo en el estomago, porque me sabia dentro de ti, mi país te hacia justicia y formábamos parte de la historia, que poquito nos duro la alegría, Betty… A las pocas horas te hiciste inmortal, ya eras leyenda, ya eres… Una Diosa, con TUS OJOS, BETTE DAVIS.
Que la noche no os confunda.














Para mí Bette Davis es sinónimo de Baby Jane…no la puedo desligar de ese personaje y mira que ha tenido actuaciones excelentes en igual de excelentes films…pero en “que fue de Baby Jane” me dejó marcada.
Bonito homenaje Barri…seguro que Betty, allí donde esté te dedicará una miradita pícara y te guiñara uno de esos ojos que tanto te turban.